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El Déjà Vu Electoral: Morena y la estrategia del reloj adelantado

  • Foto del escritor: MrMORAMx
    MrMORAMx
  • 16 mar
  • 3 Min. de lectura

El calendario establece que el 3 de agosto se elegirán las coordinaciones distritales federales (candidaturas a diputaciones federales); el 21 de septiembre, las coordinaciones municipales (candidaturas a presidencias municipales); y el 8 de noviembre, las coordinaciones distritales locales (candidaturas a diputaciones locales).

El Déjà Vu Electoral: Morena y la estrategia del reloj adelantado

MORENA Texmelucan y sus distritos.

Esta regla pone en aprietos a varios actores en la zona de Texmelucan. Mientras algunos se alistaban para promocionar su imagen y posicionarse, las “reglas” y los tiempos parecen jugar en su contra, pero quienes ya llevan camino recorrido podrían sacar ventaja al corto plazo,

De quienes ya llevan camino recorrido


Coordinación distrital federal

El banderazo que llegó con la venia del gobernador Armenta en diciembre pasado deja a personajes como Norma Layón con una ventaja considerable para la diputación —perdón—, coordinación distrital federal.

Vianey García, por cierto, es la única de quienes han levantado la mano con un ADN plenamente morenista. Cuenta con trabajo territorial sostenido y una agenda con perspectiva feminista. Además, ha sido colocada por Morena en debates de alcance nacional frente a figuras de peso político. Tiene la posibilidad de repetir y, según versiones internas, cuenta con el visto bueno del Consejo Nacional.

Coordinación municipal

¿El que pega primero pega dos veces? Si la máxima aplica, Mariano Escobedo habría hecho una jugada estratégica. Mientras algunos consideraron prematura su promoción, el tiempo podría darle la razón. Una vez que ajuste lo pertinente en materia de propaganda, podría capitalizar lo avanzado. Sumado al trabajo territorial y de estructura, esto lo colocaría con números competitivos rumbo a la coordinación municipal.

Jaime Aureoles, por su parte, apuesta a su desempeño en el Congreso del Estado. De acuerdo con estudios de productividad legislativa, su trabajo ha sido consistente. A ello se suman recorridos constantes en el municipio, obra comunitaria y una casa de gestión activa, elementos que podrían ubicarlo entre los finalistas de la contienda interna.

Coordinación distrital local

Dulce Reyes ha mostrado temple y cercanía con Casa Aguayo. Tras sortear la marea interna en el Tecnológico de San Martín, reacomodó piezas y logró salir fortalecida. Actualmente mantiene presencia en eventos, cercanía con la comunidad estudiantil y un discurso con visión política tanto en el distrito como en el Congreso. Si afina su estrategia de comunicación, su crecimiento podría ser sostenido.

Por otro lado —y a título personal de quien teclea esta columna—, Rosy Díaz, presidenta municipal de Tlahuapan, realiza un trabajo sobrio y eficaz. Aunque fue electa bajo las siglas del PRI en 2024, hoy podría ser considerada por la 4T. Sus resultados administrativos, indicadores medibles y estructura territorial la respaldan. A ello se suma un perfil con buena aceptación y bajos niveles de rechazo tanto en su municipio como en la cabecera distrital.

Así el panorama de quienes llevan ventaja en Morena. En otra entrega abordaré a quienes aspiran desde otros institutos políticos.

_______________________________________________________________________ En el ámbito nacional y la estrategia del reloj adelantado

La política mexicana parece atrapada en un ciclo de anticipación permanente. Apenas concluyen los procesos formales cuando Morena ya ha dado señales rumbo a 2027, adelantándose al calendario legal. Como advierte María Amparo Casar en un análisis reciente, se trataría de una “copia al carbón” de la estrategia aplicada en 2024: candidaturas que se presentan como “coordinaciones de defensa” para sortear restricciones normativas.

Más que un error de cálculo, la anticipación parece responder a un diseño político. Tal como ocurrió en la sucesión presidencial, el partido en el poder utiliza figuras organizativas para posicionar perfiles con miras a futuras gubernaturas. Se habla de democracia interna y encuestas abiertas; sin embargo, las decisiones finales suelen concentrarse en cúpulas y bajo reglas poco transparentes.

La preocupación no radica únicamente en la premura, sino en su normalización. Al encuadrar actos proselitistas como actividades partidistas, se coloca al INE y al Tribunal Electoral en una posición compleja, donde las sanciones, cuando existen, resultan insuficientes frente a la ventaja obtenida.

Si el proceso de 2024 dejó alguna lección, es que la autodenominada Cuarta Transformación entiende los tiempos legales con flexibilidad estratégica. Mientras la oposición intenta descifrar el tablero, el oficialismo ya mueve piezas. En ese juego adelantado, la equidad en la contienda corre el riesgo de convertirse en un principio declarativo más que en una práctica efectiva.

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